EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO DELPUEBLO CONTRA TODO TIPO DE OPRESIÓN
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Como en otros tiempos, en otras épocas y en muchos lugares y momentos de la historia, hablar de Libertad siempre ha sido razón de preocupación para los que oprimen, porque oprimir es perturbar las libertades individuales y colectivas ajenas, de los pueblos inocentes. El oprimido nunca es culpable sino que es siempre la víctima del opresor, que por lo general es todo un sistema personificado en la figura de un tirano opresor o un grupo tiránico opresivo. Y así muchos pueblos a lo largo de la historia de la humanidad han pasado por ese largo aprendizaje de un sometimiento forzado a un sistema que les destruye y les impide ser libres, y siempre, en todas las épocas, los pueblos han decidido sus propios destinos. Desde la Revolución americana que condujo a la Guerra Civil que brindo un nuevo panorama para el mundo occidental y una nueva nación poderosísima, hasta la revolución roja de Mao que se inició con los levantamientos de los grupos de estudiantes en Xiangtan, Provincia de Hunan y se extendieron por todo el país movilizando a las masas para luchar y poner fin a la división nacional, al moribundo imperio de la dinastía Qing y su último emperador PuYi, así como la lucha contra los secesionistas chinos en ese caso, el Guo Ming Tang, que acabaron exiliados a Taiwan hasta la actualidad y, ante todo, la lucha y triunfo contra la invasión japonesa. La revolución no es un hecho casual, ni se puede impedir su surgimiento, pues es el resultado de los acontecimientos de la propia historia de cada Nación. Los opresores siempre pueden matar, asesinar, encarcelar, fusilar, mentir y engañar, manipular y destruir, comprar y sobornar, pues ese ha sido su papel a lo largo de la historia, … su arquetipo, mejor dicho; pero nunca pueden prevenir ni impedir la revolución. Como mucho, la pueden retrasar, nada más. Los más malévolamente inteligentes, como los romanos ya en el segundo milenio, adoptaron la revolución de los insurgentes judíos y se adueñaron de ella y sobre ella construyeron la supervivencia y extensión de su imperio, convirtiéndolo en el Sacro Imperio Romano como se denominaron. Pero cuando todas las partes no se unen al Pueblo y a su revolución, entonces fácilmente acaban en el sillón de los acusados y juzgados por sus pueblos y la historia. Los términos socialistas, nacionalistas, o comunistas con los que se identifican a la revolución popular o revolución de los pueblos solo son etiquetas asociadas a sistemas de gobierno determinados. La verdadera revolución no es ni socialista ni capitalista sino que es del pueblo; es unos mecanismos naturales de los pueblos a lo largo de su historia para volver al orden natural de las cosas, a la libertad y el respeto a los derechos de las personas y a la justicia social. Cuando las sociedades pierden su sentido de libertad, del derecho y la justicia social entonces la Revolución siempre brota como un efecto consecuente y natural. La incesante búsqueda de libertad de los pueblos, y el deseo de emancipación sobre los poderes inferiores que someten sus destinos, ha llevado siempre a los pueblos a lo largo de la historia a manifestarse en busca de un avance contundente, un cambio trascendental, al que se ha llamado siempre Revolución, significando un proceso de vuelta a la evolución, a la continuidad programada. Evolucionar es ir hacia adelante, y una Revolución conlleva la vuelta o retorno al rumbo o sentido correcto y deseado de las cosas. Por eso las buenas revoluciones siempre han triunfado, pues así son las revoluciones de los jóvenes. Los jóvenes son por naturaleza amantes del cambio, y si bien se adaptan a todo también adoptan su propia manera de hacer las cosas y de ver el mundo. A lo largo de la historia contemporánea, las juventudes han logrado literalmente mover montañas. No hay ninguna revolución que haya tenido éxito en la historia, desde la revolución francesa a la revolución industrial, o mucho más posteriores las revoluciones ...
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