Celebremos la recuperación Guía 3: Cómo mejorar su relación con Dios, con usted mismo y con otros

Un programa de recuperación basado en ocho principios de las bienaventuranzas: 1. Reconozco que no soy Dios. Admito que no tengo poder para controlar mi tendencia a hacer lo malo y que mi vida es inmanejable. “Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece.” (Mateo 5:3) 2. En una forma sincera creo que Dios existe, que le intereso y que Él tiene el poder para ayudarme en mi recuperación. “Dichosos los que lloran, porque serán consolados.” (Mateo 5:4) 3. Conscientemente decido comprometer toda mi vida y voluntad al cuidado y control de Cristo....

