Samanta, La Perra Maga

Desde que Samanta había llegado a nuestra casa, sucedían cosas extrañas. Una noche mi cama comenzó a temblar. Me había despertado y estaba tan ansiosa que en lugar de sacar la cabeza para ver qué pasaba, la metí más a fondo dentro de las sábanas y deseé que terminase pronto. De hecho, se detuvo por un rato pero volvió a temblar de nuevo. ¡Qué angustia! No podía quedarme así toda la noche. Mi garganta estaba tan apretada que ningún sonido salía y no podía pedir ayuda...

