El viento me contó un secreto

Una ligera brisa puede empujarte muy lejos. Un divorcio y todo lo que trae consigo puede saturarte hasta el punto de sentir la necesidad de escapar e irte lejos, muy lejos. Pero no siempre es necesario hacer las maletas y trasladarte a la otra punta del país. A veces, con fijar tu residencia en una urbanización apartada en la que no parece pasar nada interesante, centrarte en tu trabajo y seguir con tu vida, es suficiente. Sandra cree que en su nueva casa lo tiene todo bajo control. Allí, lejos de su ex, de su familia política y de los que creía que eran sus amigos, espera comenzar de...


























































