Una niñera para el Alfa

—Tú has nacido para mí así que eres mía y no deberías amar a nadie más— me dijo el perro loco. ¡A mí nadie me controla! Pensé enojada. — ninguna persona nace para otra, de verdad estás bien loco — Exclamé alterada. — eres mía quieras o no— gruñó Vladímir provocando que me pusiera nerviosa.


























































